En una noche de luna llenafoco de ese cielo estrelladocantaba el grillo su penaescondido, entre algún canto rodado.
Y yo después de la cenaen esa noche de veranoponía mi cuerpo en fresqueraen esa calle, de mi pueblo serrano.
Allí, en la puerta de casaen una silla de aneas sentadoescuchaba aquel grillo en silencio,
bajo aquel cielo iluminadoy ausente en ese dulce vacíosentía esa paz, en este mundo escasa.