Allí en el hilador
en aquella calle tranquila
hubo una vez, un hermoso banco de piedra,
donde sentábanse las vecinas
a coser con mi abuela,
en aquella casa de piedras
entrelazadas con barro
de allí, de su tierra.
Allí en el hilador
junto a ese banco de una pieza
trepaba la parra, entre las piedras
engalonando aquella modesta fachada
con su puerta en el centro de madera,
aquellas de dos hojas, con su gatera.
Y dentro... aquel patio de tierra
que rujiado con un pozal de agua
en los meses de verano, hacía de fresquera.
Allí en el hilador
esa calle de Muniesa
en ese pueblo de Teruel
pase yo mi niñez
al lado de mi abuela.