En mitad del camino, herido
halle aquel cuerpo alado
y sentí el vaivén de su corazón acelerado
mientras mis manos lo ponían en su nido.
Note revolotear entre las finas ramas
la sombra, de unos padres en desconsuelo
que con ansias de ver ese hijo en vuelo
sufren en silencio, con el corazón en llamas.
Vuela... vuela pájaro, vuela
que para eso has nacido
vuela, con valor y coraje,
templa tus alas de lindo plumaje
como desplega el barco su vela
y mira, marinero alado, ese cielo agradecido.