Humo que fluye en el horizonte
divisan mis ojos, en lágrimas ahogados
oídos dejan, el silbar de sirenas atorados
y en lejanía, el eco de estruendos
distorsionan en mi cuerpo el semblante.
Cruzan el cielo... flechas envenenadas
que llevan a la gente, dolor, hambre y desgracia
llevan a la gente, miedo, odio y rabia.
Se quiebran amigos, vidas y esperanzas
los sueños se desvanecen, ya no hay sonrisas ni carcajadas.
Es la guerra... que vuelve a las gentes inhumanas
cuerpos tirados, en frías calzadas
campos sin flores, llenos de personas apiñadas
donde las horas son días y los días semanas.
Éxodo masivo, holocausto indeseado
donde la guerra y la muerte se acaban juntando.
¿Dónde están?, los que las hicieron, aquellos que las empezaron
en cómodos sillones, en sus despachos.