Si el anochecer
llama a la música
rompiendo el silencio,
y transnochan sus canciones
vivas, hasta el amanecer,
susurrándonos inquietas melodías
que sacian nuestra sed...
Mientras nuestros cuerpos se arrullan
como hojas trenzadas
con ansias de amar,
dejando atrás los perjuicios
que ostigan nuestra mente
y colman nuestra llama...
Vuelan sus notas errantes
por el sendero ocioso de la noche
seduciendo nuestros cuerpos
y embriagandonos el alma...
hasta que culmina el ritmo nocturno
y caen rendidos...a la aurora.