
Con túnicas de azafrán
cubriste ¡ oh Miguel ! tu cuerpo,
allí donde el frío quemaba
la angustia del tiempo.
Y en el fondo del alma
creaste un templo,
donde orabas en las noches
para aliviar el sufrimiento
de ese corazón herido,
que dejaron abandonado
a la orilla del abismo.
Que divino poderío
que fortaleza y templanza,
tiene el cuerpo que al nacer alcanza
un alma con amor divino,
que aún en pena y dolorido
por todo el dolor vivido,
perdona con franqueza humana
sin resentimientos ni sentido
a sus peores enemigos.
Natural de Muniesa.( Teruel )
Bautizado en la Iglesia parroquial, el 29 de junio de 1628