Aún ahonda el luto en su alma,
aún lloran sus ojos cristalinos,
aún resbalan a cada instante, sus lagrimas
errantes...como translucidas mariposas
en la nitidez madura de su cara.
Aún oye día a día, esa voz que le susurra,
aún percibe esa imagen que le falta,
aún vela su existencia, emocionada
que prolonga...esa tristeza amarga.
Aún ve a su hombre en el campo,
aún cenan juntos en casa,
aún revive a su amor...enamorada.
Aún ve su cara curtida,
aún sus camisas mojadas,
sus pantalones oscuros,
sus calcetines de lana,
iluminando...la llama de su alma.