Te muestras triste y esquivo.
¡Oh, pobre olmo erguido!
que vas perdiendo las hojas,
como el roble negro...
bellotero noble de los picos de Europa,
el chopo espigado...
de blanquecina madera,
los sauces llorones, fresnos, nogales y acacias
que van cayendo oscilantes,
sobre el vientre de la madre tierra.
Otoño melancólico...
gris, de mustias hojas secas
que dejan los árboles desnudos,
jadeantes con su pena,
en valles sombríos,
en los montes de la sierra,
a la vera de los ríos
gime el cierzo que las lleva.
Hojas, hojas y hojas,
hojas caducas, grandes o pequeñas,
mariposas pardas,
volátiles pasajeras,
que en la soledad de los pueblos
o en las urbes bulliciosas,
corren por sus calles asfaltadas,
hacinadas...como errantes viajeras.