Cuántos silencios palpitan
en esas pendientes abruptas
que aviva el rescoldo pagano.
Donde la luz incandescente
de aquel dios, ya obsoleto,
sigue irisando los espíritus
de aquellos domadores de metales,
caldereros de arcillas,
que habitan en el lubricán
de esas viejas Torrazas.
Cuántas historias delatan
los restos inmortales
de aquellas culturas artesanas
que danzan...en el declive de sus laderas,
mitigando la desnudez de sus rocas.
Donde el té germina
en sus paredes ancestrales,
y el aroma de las hojas se esparce
sobre sus calizas serenas.
Asentamiento Íbero a 3 kilometros de Muniesa